sábado, mayo 28

review

¿Recuerdas aquel día que me llevaste a un parque lleno de palomas?
Esa tarde que te confesé el asco que me producen dichos animales. Ratas con alas, las llamé.
Tú me dijiste que te parecian positivos. Que su andar era un constante, incluso permanente, signo de afirmación. "Simón, simón, simón". Me hiciste pensar, ¿qué tiene este sujeto en la cabeza?
Y veía aquellas ventanas. Aquel viejo edificio que me recordaba una película del pasado. Y no deseaba estar en otro lugar, con otra persona. Desde entonces, hasta hoy.

lunes, octubre 26

Tachas

El maestro dijo: <¿Qué cosa son tachas?>. Pero yo estaba pensando en muchas cosas; además, no sabia la clase.
La palabrita extraña se metió en mis oídos como un ratón a su agujero, y se quedó en él, agazapada. Después entró un silencio caminando en las puntitas de los pies, un silencio que, como todos los silencios no hacía ruido.
Efrén Hernández

martes, octubre 20

Bienaventurados

¡Qué afortunados somos los miopes! A placer volvemos nuestras memorias en sombras difusas. Con ese mismo poder, logramos que los demás nos recuerden tal cual somos: borrosos.

sábado, septiembre 5

Dame una señal -aunque me de miedo-

Blanco y negro, consecutivo.
Como tablero de ajedrez, aunque me parecías más un joven muy sabio.
Paciente bajo la sombra, terrible ante lo desconocido.
Lavaste con tus aguas cristalinas a varios de tus iniciados.
¿Eres tú quien se pregunta el por qué de mi llanto? No lo creo. Tú lo entiendes, siempre lo hiciste. Aun con los ojos hundidos de la desesperación, tu única herencia después de la muerte.
El vaivén me ha impedido sentirme triste. Todavía escucho tus sonidos, tus pasos cerca de mí. Nada que te copie me tranquiliza pues siento que habitas en cada gota de vida.
Ayer les pregunté si te extrañaban. Me parece que sí -ya que ellos tampoco hablan- porque se quedaron sentados, quietos a mi lado. Uno limpió mi rostro salado con su lengua.
Ya no vuelan grises tus particulas. Sólo queda tu joyeria colgando en el zaguán, como la prueba inequivoca de que en ese lugar murió, por primera vez- un valiente.

martes, julio 7

¿comienzos o finales?

Es triste ahora pensar en Guanajuato. Siempre lo odié. Tuvimos una lucha sin tregua estos últimos cuatro años. Hoy ya no queda más de nosotros.
Regresar a casa siempre deja algo de reconfortante aunque el momento es lo que me inquieta. Por fin había encontrado la compañía adecuada en mis lugares favoritos, la convivencia resultaba sana al final del día. Se acabaron las pláticas hirientes, las reacciones inesperadas, los recuerdos borrosos. Aunque más cerca de la pasividad que siempre aborrecí, encontré por fin un lugar donde me agradaba estar.
Ahora regresar me resulta complicado. No sé mucho de nadie y acá nadie sabe nada de mí. Me disgustan las expliaciones mientras me incomodan los silencios.
A menudo sueño con ustedes pero pocas veces los pienso en la conciencia. Me parecen lejanos y absurdos, me preguntó como pude verlos -siendo yo tan terriblemente miope- entre las sombras que los decoran.
Me es difícil entender si hay gran diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero me gusta verme en el espejo al despertar: no siempre sonrío pero ya nunca estoy triste.

lunes, junio 22

De cómo me hice monja

Yo era distraída a un grado difícil de concebir. Era distraída no porque me faltara inteligencia, sino porque no me importaban las cosas. La paradoja aquí era inmensa: porque a mí todo me importaba, todo me era montañas, ése era mi problema más que ningún otro... Era como si me faltara interés, pero yo sabía que era lo contrario.
César Aira